Visitamos el Centro Cultural Lola Mora en Jujuy, donde seis esculturas históricas dialogan con la arquitectura de César Pelli, naturaleza y tecnología.
San Salvador de Jujuy, Jujuy, Argentina.- En Alto La Viña, seis esculturas originales de Lola Mora encontraron una nueva casa dentro de uno de los últimos proyectos de César Pelli. Arte, arquitectura, naturaleza y tecnología convergen en uno de los espacios culturales más recientes de Jujuy.
Nuestra primera parada en Jujuy fue, curiosamente, uno de sus lugares más nuevos.
El Centro Cultural Lola Mora había abierto sus puertas apenas en julio de 2026 cuando llegamos a Alto La Viña, a pocos kilómetros del centro de San Salvador de Jujuy. Pero detrás de su arquitectura contemporánea, los grandes paños de vidrio y la tecnología incorporada al recorrido se guarda una historia que comenzó hace más de un siglo.
Su protagonista es Lola Mora, una escultora transgresora cuya obra desafió las convenciones de la Argentina de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Y la historia de cómo seis de sus esculturas terminaron reunidas en este punto de Jujuy resulta tan interesante como el edificio que hoy las alberga.
Lola Mora, una mujer que hizo del mármol su lenguaje

Dolores Candelaria Mora Vega comenzó vinculada al dibujo y la pintura. Una beca le permitió continuar su formación en Roma, donde la escultura se convirtió en el eje de su trayectoria artística.
Ejercer profesionalmente como escultora ya significaba ocupar un espacio poco habitual para una mujer de su tiempo. A ello se sumaron sus elecciones artísticas. El desnudo apareció en algunas de sus obras y provocó controversias en sectores de la sociedad argentina de comienzos del siglo XX.
Su Fuente Monumental Las Nereidas, una de sus creaciones más reconocidas, es probablemente el mejor ejemplo. La obra generó cuestionamientos por sus figuras desnudas y su emplazamiento previsto fue modificado.
Durante nuestra visita guiada al Centro, una expresión utilizada para describirla sintetizó el carácter de su trayectoria: «transgresora y visionaria».
Para quienes llegan sin conocer previamente su historia, el centro de interpretación ofrece el contexto necesario. Pantallas y recursos audiovisuales acompañan una experiencia inmersiva de aproximadamente nueve minutos que recorre distintos momentos de su vida y obra.
Seis esculturas y más de cien años de historia

El corazón de la colección permanente está formado por seis esculturas originales: La Libertad, El Progreso, El Trabajo, La Paz, La Justicia y Los Leones.
Parte del conjunto había sido concebido para el Congreso Nacional y las obras terminaron llegando a Jujuy en la década de 1920.
Su traslado dejó una escena que hoy resulta difícil imaginar.
En 1923, mover aquellas pesadas esculturas desde la estación ferroviaria hasta la Casa de Gobierno requirió carros tirados por bueyes, rodillos, sogas y poleas. Lola Mora viajaría posteriormente a Jujuy para supervisar la disposición de sus obras y, en 1924, fue designada directora de Plazas y Parques.
Durante las décadas siguientes las piezas ocuparon diferentes espacios de San Salvador de Jujuy.
Un siglo después, el movimiento fue radicalmente distinto. Grúas, estructuras especialmente diseñadas y procedimientos técnicos hicieron posible trasladarlas hasta su nueva casa. En julio de 2025, las seis esculturas volvieron a quedar reunidas como conjunto después de 104 años.
Ese contraste —de los bueyes, sogas y rodillos a una compleja operación contemporánea— resume por sí mismo parte de la historia que se descubre durante la visita.
Una nueva casa con la firma de César Pelli

El edificio destinado a recibirlas tiene otra firma argentina reconocida internacionalmente: César Pelli, el arquitecto detrás de las Torres Petronas de Kuala Lumpur.
Nacido en Tucumán, Pelli construyó desde Estados Unidos una trayectoria internacional que dejó su huella en ciudades de distintos continentes. Entre sus últimos proyectos figura el Centro Cultural Lola Mora, concebido específicamente para albergar las obras de la escultora.
El diseño del edificio toma la forma de un cincel, una de las herramientas esenciales del escultor, como homenaje a Lola Mora. La referencia lleva el oficio de la artista a la propia arquitectura que hoy resguarda sus obras.
El proyecto fue encargado en 2018, la construcción comenzó en 2022 y el Centro abrió sus puertas el 2 de julio de 2026.
Los grandes paños de vidrio mantienen el paisaje presente mientras se observan las esculturas y las circulaciones permiten apreciarlas desde diferentes alturas y perspectivas.
Durante el recorrido, nuestra guía explicó que Alto La Viña se encuentra en una zona de transición hacia las Yungas. Basta observar el verde que rodea el complejo para percibir cómo cambia el escenario respecto a otras áreas de San Salvador de Jujuy.
Esa relación con el territorio continúa en los materiales. El pacará, por ejemplo, aparece en los revestimientos interiores, mientras otras maderas de la provincia fueron incorporadas a diferentes espacios del proyecto.
Arquitectura que continúa fuera del edificio

Una de las experiencias que más disfrutamos apareció fuera de las salas.
Alrededor del Centro se extiende un sendero donde distintas especies vegetales están acompañadas por información interpretativa y códigos QR. Durante la visita aparecieron nombres como pacará, tipa y lapacho rosado, mientras la guía explicaba sus características y su relación con el territorio jujeño.
El paseo cambia la percepción del complejo. Las esculturas, el edificio y la vegetación dejan de sentirse como elementos independientes y el paisaje empieza a integrarse al recorrido cultural.
Hay, además, tecnología donde probablemente pocos visitantes esperarían encontrarla.
El camino oscuro utilizado para acceder al edificio incorpora 700 baldosas fotovoltaicas, capaces de captar energía solar y transformarla en electricidad. El sistema se complementa con paneles solares instalados en las cubiertas y una torre eólica.
Es uno de esos detalles que fácilmente pasan inadvertidos: se puede llegar caminando sobre parte del sistema de generación energética sin saber qué ocurre bajo los pies.
Una experiencia que también puede recorrerse con las manos

Otro detalle llamó especialmente nuestra atención en el centro de interpretación.
Junto a las pantallas y la experiencia audiovisual encontramos maquetas hápticas realizadas en 3D para personas ciegas, que permiten aproximarse mediante el tacto a las formas y volúmenes de las esculturas.
En un espacio dedicado a una artista que trabajó precisamente con la materia y el volumen, la solución resulta especialmente coherente.
La accesibilidad deja así de aparecer como un añadido y se incorpora a la propia experiencia de acercarse a la obra.
Arte, paisaje y una mesa

El Centro Cultural Lola Mora está concebido para que la visita pueda extenderse más allá de su colección permanente. Cuenta con espacios destinados a exposiciones, actividades culturales y educativas, una tienda y Lola Mora Resto.
Para nosotros, la gastronomía llegó primero.
Almorzamos en el restaurante antes de iniciar la visita guiada, una experiencia que terminó encajando naturalmente con la concepción del complejo: un lugar donde es posible llegar por el arte y permanecer por la arquitectura, el paisaje o la gastronomía.
Después vendrían las esculturas, la historia de Lola Mora, el edificio de Pelli, las maquetas hápticas, las baldosas solares y aquel sendero exterior que obliga a prestar atención a una vegetación que, de otra manera, quizá habría pasado inadvertida.
Nuestra primera parada en Jujuy terminó siendo, así, un encuentro entre épocas.
Entramos a uno de los espacios culturales más nuevos de Jujuy y salimos con una historia que llevaba más de cien años escribiéndose.
Información práctica | Centro Cultural Lola Mora
Ubicación: Barrio Alto La Viña, San Salvador de Jujuy, a unos 4 km del centro de la ciudad, sobre la Ruta Provincial 56, continuación de la avenida Ricardo Balbín.
Horario: Lunes a domingo, de 10:00 a 20:00. Último ingreso a las 19:00. Los martes están destinados a visitas educativas.
Entrada para visitantes extranjeros: ARS $10.000.
Visitas guiadas: Sujetas a disponibilidad. Se recomienda coordinarlas previamente en recepción.
Cómo llegar: Línea 42 de El Urbano, taxi, Uber o DiDi.
Antes de ir: Los horarios y tarifas pueden cambiar, por lo que recomendamos comprobar la información actualizada en el sitio oficial. Centro Cultural Lola Mora — sitio oficial


