¿Qué ver en la Catedral de La Plata? Recorremos su museo y cimientos y subimos 63 metros por la Torre de Jesús para contemplar la ciudad.
La Plaza, provincia de Buenos Aires, Argentina.- En el centro de Plaza Moreno, frente al Palacio Municipal, la silueta rojiza de la Catedral de la Inmaculada Concepción domina uno de los espacios más representativos de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.
Sus torres, de casi 112 metros, bastan para convertirla en una parada inevitable. Sin embargo, la verdadera dimensión de la visita aparece al cruzar sus puertas: aquí se puede recorrer el templo, bajar hasta sus cimientos y terminar a 63 metros de altura observando desde una de sus torres el particular trazado de la ciudad.
Una Catedral que impresiona desde Plaza Moreno

El primer encuentro ocurre desde el exterior. Construida principalmente en ladrillo a la vista y concebida en estilo neogótico, la Catedral encuentra referencias en grandes templos europeos como los de Amiens, en Francia, y Colonia, en Alemania.
Su escala ayuda a dimensionarla: mide 120 metros de longitud y sus dos torres principales —la Torre de Jesús y la Torre de María— rozan los 112 metros.
Precisamente esos 120 metros protagonizan una curiosidad que conecta La Plata con el Vaticano: la longitud del templo está inscrita en el pavimento de la Basílica de San Pedro, donde se registran las dimensiones de grandes iglesias del mundo.
Entrar y mirar hacia arriba

Una vez dentro, cambia la perspectiva.
Cinco naves estructuran el interior y la nave central se eleva unos 37 metros. Vitrales, esculturas, altares y enormes columnas acompañan el recorrido.
Vale la pena detenerse en los detalles. Una de las representaciones de María, por ejemplo, cambia de expresión según el ángulo desde donde se observe: desde una posición aparece como una Virgen niña; de frente remite a la Anunciación y desde otro lateral representa la espera de Cristo.
La Catedral conserva además una reliquia de Carlo Acutis: un fragmento de su corazón enviado a La Plata en 2021 por el papa Francisco. Se encuentra dentro de un relicario creado por el orfebre argentino Juan Carlos Pallarols.
El museo guarda algo que normalmente no se puede ver

Aquí comienza una de las experiencias más interesantes de la visita.
El Museo de la Catedral de La Plata cuenta cómo evolucionó una construcción que necesitó más de un siglo para alcanzar su aspecto actual. Fotografías, planos y elementos arquitectónicos ayudan a seguir las distintas etapas de la obra.
Pero lo extraordinario está en el propio espacio.
Al descender pueden observarse los cimientos originales de la Catedral, con bases y grandes arcos subterráneos de ladrillo sobre los que descansa la estructura.
El recorrido deja incluso al descubierto el encuentro entre técnicas de diferentes épocas: junto a las estructuras iniciales aparecen incorporaciones posteriores en hormigón armado.
En el subsuelo se encuentra además la cripta de Dardo Rocha y su esposa, Paula Arana Merino. Rocha era gobernador de la provincia de Buenos Aires cuando impulsó la fundación de La Plata en 1882 para establecer la nueva capital provincial.
Después de bajar hasta los cimientos, toca subir

La experiencia cambia nuevamente de dirección.
De las dos grandes torres de la fachada, el recorrido turístico asciende por la Torre de Jesús. Un ascensor vidriado conduce hacia los niveles superiores hasta alcanzar el mirador situado a 63 metros de altura.
Y aquí aparece una de las mejores razones para incluir la Catedral en una visita a La Plata.
Desde arriba puede apreciarse aquello que desde la calle resulta mucho más difícil comprender: La Plata fue una ciudad planificada. La cuadrícula, sus famosas diagonales, las plazas y el eje fundacional comienzan a dibujarse frente a la mirada. En días despejados, el horizonte alcanza incluso el Río de la Plata.
La Torre de María guarda otra particularidad: allí se encuentra el carrillón de la Catedral, integrado por 25 campanas fabricadas en Italia y afinadas en diferentes notas musicales.
¿Vale la pena visitar la Catedral de La Plata?

Sí, y no únicamente por su arquitectura.
Pocos lugares reúnen en una misma experiencia perspectivas tan diferentes de un edificio y de la ciudad que lo rodea. Primero aparece la monumental fachada frente a Plaza Moreno; después, el silencio y la verticalidad del templo; bajo tierra, los cimientos cuentan cómo comenzó a construirse; y finalmente, desde la Torre de Jesús, La Plata puede observarse desde 63 metros de altura.
Se entra para conocer una Catedral y se termina entendiendo un poco mejor la ciudad.


